El resumen doloroso de los ciudadanos fallecidos en la ciudad paceña de El Alto, se esconde para la prensa de la dictadura en Bolivia, en tanto que puebla los medios internacionales y las redes a través de videos, imágenes y audios que llegan por acción de militantes de derechos humanos.
Este martes 19 de noviembre, la situación empeoró alrededor de las instalaciones de Sekana en donde opera la planta procesadora de Yacimientos Petrolíferos Bolivianos. Sitio en el que las fuerzas de la represión dictatorial, abrió fuego con armas de guerra en contra de campesinos, lugareños y transeúntes que marchaban pacíficamente en protesta por los hechos ocurridos en torno al Golpe de Estado encabezado por los opositores de Evo Morales Ayma; financiados por Ivanka Trump, hija del presidente de EEUU.

El luto que padece el pueblo boliviano, coloca a los más humildes en una posición aún de mayor sufrimiento porque a la pérdida del Estado de Derecho, las garantías constitucionales, se suma la persecución a la población originaria, a la periferia, a la persona trabajadora de a pie. Los insumos básicos relacionados con medicamentos, alimentación y servicios públicos están interrumpidos en su provisión habitual.

El uso de armas militares para situaciones de guerra, la balística de metal, la represión desmesurada, hace pensar en un plan de exterminio poblacional, previo a la ocupación de territorio.

Para los alteños y alteñas, la del martes 19 de noviembre, será una jornada que no pasará desapercibida. El grito por Memoria, Verdad y Justicia, madura en el pueblo de la whipala.

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