“Muchas personas creen que la vacuna causa el propio Ébola. Debemos crear confianza en la comunidad local”, cuenta el trabajador sanitario Joseph. Poner fin a la mortífera epidemia sigue siendo una tarea compleja en República Democrática del Congo.

Beni es uno de los focos de la actual epidemia de la enfermedad por el virus del Ébola en República Democrática del Congo (RDC).

Durante más de un año, la respuesta de emergencia al Ébola ha estado en pleno apogeo en la ciudad, que se encuentra en la provincia oriental de Kivu Norte, en RDC.

Médicos Sin Fronteras (MSF), que se encuentra allí desde los primeros días de la epidemia, ha empezado recientemente a colaborar con una campaña de vacunación, una herramienta prometedora en la lucha contra el virus.

Sin embargo, llegar a tiempo a las personas adecuadas es una tarea compleja.

1 – La vacuna funciona para el 95% de las personas

En Kimbangu, una comunidad en el suroeste de Beni, Esther solo hace un ligero gesto de dolor cuando un médico del equipo de vacunación le inyecta la vacuna experimental contra el Ébola, conocida como rVSV-ZEBOV, en la parte superior del brazo izquierdo.

Justin (nombre ficticio), su hijo de dos años y medio de edad, rompe a llorar cuando ve que se está llenando una jeringa nueva y se calma unos minutos después de recibir la inyección.

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Un equipo de vacunación en el centro de salud Kanzulinzuli en Beni, República Democrática del Congo.

La vacuna se siente dolorosa en el brazo, pero los efectos secundarios son, en su mayoría, leves. Sin embargo, lo más importante es que los primeros resultados muestran que la vacuna proporciona una protección efectiva contra el Ébola para el 95% de los pacientes después de 10 días.

Esther y su hijo acudieron todos los días a uno de los tres centros de vacunación que MSF estableció en Beni como parte de los últimos esfuerzos combinados para contener el Ébola junto con equipos del Ministerio de Salud y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Hubo casos confirmados de Ébola en mi vecindario, y un equipo de vigilancia me dijo que debíamos vacunarnos ya que podríamos haber estado en contacto con ellos”, nos cuenta Esther.

2 – Los equipos de vacunación deben estar bien preparados

Para establecer los centros de vacunación, se necesita una rutina altamente coordinada.

Se alinea una serie de mesas de plástico junto a una sala de espera, se colocan los formularios de registro y consentimiento, y el equipo de vacunación se pone sus batas protectoras.

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Un equipo de vacunación de Médicos Sin Fronteras se reúne antes del comienzo del día.

Luego, un vehículo de MSF entrega los primeros frascos de la vacuna en un contenedor refrigerado y un miembro del equipo de vigilancia comienza a identificar a las personas que reúnen los requisitos para participar.

Aunque los casos del Ébola han disminuido en Beni desde finales de agosto de 2019, cada día hay nuevos casos confirmados o presuntos que ingresan en zonas de aislamiento en centros de salud locales o en el centro de tratamiento del Ébola operado por MSF.

Ya en dos ocasiones, en diciembre de 2018 y en junio de 2019, el brote parecía contenido y se volvió a disparar con cifras aún mayores.

3 – Llegar a los pacientes a tiempo sigue siendo un reto

El Ébola sigue siendo una enfermedad mortal.

A pesar de la disponibilidad de una vacuna para prevenir infecciones y de los nuevos tratamientos para los pacientes confirmados, más de 3.100 personas han sido infectadas desde el comienzo de este brote, ahora el segundo peor de la historia.

Hasta septiembre de 2019, más de 2.100 personas habían muerto.

Los pacientes que presentan síntomas como fiebre, diarrea o vómitos son altamente infecciosos y se los debe aislar y tratar lo antes posible.

Sin embargo, en todo Kivu Norte, el tiempo promedio entre el inicio de la enfermedad y el diagnóstico es de cinco días, durante los cuales los pacientes a menudo viajan y visitan varios centros de salud.

Por lo tanto, identificar y vacunar posibles contactos con la enfermedad, como en el caso de Esther y Justin, es crucial para proteger a las personas en riesgo y plantea uno de los mayores desafíos para contener el brote.

4 – Se necesita una mejor estrategia de vacunación

Los tres equipos de MSF en Beni colaboraron con 700 vacunaciones solo en las dos primeras semanas del programa. Ahora, todas las organizaciones involucradas en la respuesta al Ébola han vacunado a más de 51.000 personas de la zona.

No obstante, debido a que la vacuna es todavía “experimental” y a su uso restringido, la estrategia de vacunación en Kivu Norte se limita actualmente a un “enfoque en anillo”.

Esto significa que solo los casos confirmados y presuntos de contacto directo e indirecto con la enfermedad, o los trabajadores de primera línea como los médicos y el personal humanitario, pueden recibir la vacuna en la actualidad.

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El líder del equipo médico, Jean Pierre Kaposo, habla sobre la campaña de vacunación contra el Ébola a jóvenes de la comunidad en Beni.

Sin embargo, a lo largo del brote, los equipos de vigilancia solo han logrado rastrear a una cuarta parte de los casos confirmados y posibles contactos con el Ébola, lo que significa que todavía no se ha identificado a la mayoría.

Para mejorar esto, MSF le ha solicitado a un comité internacional e independiente evaluar y ampliar la estrategia, así como gestionar los suministros de vacunas con mayor transparencia.

“Nos gustaría ampliar nuestra estrategia de vacunación y ser más flexibles para responder más rápidamente a las zonas con casos confirmados del Ébola”, expresó Joseph Musakane, coordinador de actividades de MSF. “Actualmente estamos limitados a un número fijo de dosis diarias y trabajamos en centros de vacunación asignados previamente”.

5 – Fomentar confianza con las comunidades es vital

Los temores y conceptos erróneos que persisten en torno a la vacuna en las comunidades locales han creado un desafío adicional para los equipos de vacunación.

“Muchas personas creen que la vacuna causa impotencia, enfermedades mentales o incluso el propio Ébola”, nos cuenta Joseph MbokaniI Kambale, un trabajador sanitario de la comunidad en la respuesta nacional al Ébola.

“Otros confunden los síntomas del Ébola con otra enfermedad o sospechan de envenenamiento. A menudo, tenemos que convencer a la gente para que venga a vacunarse”.

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El trabajador sanitario Joseph habla con las personas que esperan recibir la vacuna en República Democrática del Congo.

Esto significa que hacer que el tratamiento sea más accesible y fomentar la confianza con la comunidad local ha demostrado ser increíblemente importante, especialmente en las primeras etapas del brote.

Al principio, nuestros equipos trabajaban en grandes centros de tratamiento centralizados para presuntos pacientes con el Ébola, pero pronto se dieron cuenta de que estas áreas de aislamiento especializadas eran mucho más eficaces cuando estaban más cerca de las comunidades a las que debían ayudar.

“Comenzamos a integrar pequeños espacios de aislamiento en seis de los 18 centros de salud de Beni, donde los pacientes se sentían más cómodos para acercarse a nosotros”, nos decía Tristan Le Lonquer, coordinador de emergencias de MSF.

Estos centros de salud también son posibles lugares de vacunación, ya que ofrecen un espacio seguro y protegido cerca de las comunidades.

Al mismo tiempo, MSF está ayudando a fortalecer los servicios existentes en cada centro de salud.

“Colaboramos con los servicios de ambulancia y las consultas de pacientes, la atención de maternidad y las capacidades de laboratorio, que son servicios muy necesarios y están en riesgo de ser descuidados durante esta compleja respuesta al Ébola”, añadió Le Lonquer.

6 - No hay una solución sencilla

Una segunda vacuna experimental, que requiere dos dosis administradas con 56 días de diferencia, se acaba de aprobar para su uso en la RDC como parte de un ensayo clínico extendido. MSF forma parte del grupo global que lidera el despliegue.

No obstante, en Beni, ponerle fin a la mortífera epidemia del Ébola sigue siendo una tarea compleja. Recientemente, MSF se ha hecho cargo de un gran centro de tratamiento con 13 unidades de aislamiento para atención de emergencia, tres grandes salas de aislamiento con capacidad para 40 pacientes y más de 160 empleados.

“Para romper la cadena de transmisión, es necesario que ampliemos nuestro enfoque de vacunación, ofrezcamos opciones integradas de aislamiento y tratamiento, y contemos con un centro de tratamiento central”, dice Le Lonquer.

“También debemos apoyar otras necesidades de atención médica y crear confianza en la comunidad local. Necesitamos estar presentes en todos los frentes para ganar la compleja batalla contra el Ébola.”

Fuente: MSF


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