Sáenz abre fuego contra la oposición y rechaza la cláusula transitoria Una Reforma que no le da la derecha al Poder conservador.

Las cosas no tomaron el rumbo que quería el gobernador de Salta. La reforma constitucional no permitió que fueran perpetuas las amistades que ha nombrado en la Corte de Justicia.

Sáenz pretende un partido provincial en represalia a la estructura del PJ que le fue adversa por las peleas intestinas con el urtubeicismo y el romerismo a los que tiene que aguantar obligadamente pues son los dos sectores que le aportan una superestructura dentro de la administración pública local.

La alternativa que busca es concitar a los adeptos de la derecha en un partido provincial o movimiento parecido a lo que existe en otros distritos electorales como Neuquén y Mendoza, por mencionar a algunos, y con ello negociar en otros términos con la Nación.

La Reforma le permitiría además ofrecer un grado interesante de nuevos períodos largos a sus aliados, tanto para las Intendencias como para las bancas legislativas, mientras el judicial hacía la vista gorda a asuntos pendientes. El saenzismo se vale de la viveza criolla que dice querer evitar y esconde detrás de las declamaciones demagógicas los serios asuntos que le tocan de cerca, por ejemplo, las causas a investigar en el fuero federal para lo que sumó a un perfil importante como es Abel Cornejo, un vaqueano en esos territorios que no obstante está limitado por otros actuales magistrados en el fuero nacional que lo tienen bien sabido.

Pero retomando el ángulo netamente local, Sáenz declama lo contrario a sus evidentes pretensiones, es decir, cuando se refiere a que desea una “pureza” política, no es para que los oponentes se relajen, sino para darles un panorama futuro bajo la sombra de una sola opción electoral, la manejada por él con el más viejo diseño del pensamiento monolítico, estrecho, pacato, llano y de medio pelo. Así llega al obstáculo de las limitaciones de mandato, con un detalle que le cala hondo, como solo puede molestar en el tracto final, un minúsculo objeto que le es impertinente. La cláusula transitoria.

Dicha cláusula es la letra precisa que lo obliga a admitir dentro de los mandatos a estos cuatro años de su primera gestión, si llegare a pretender alguna otra para el 2023. Don Ruperto, da a patadas con esto, pues suponía que la Reforma era un equivalente al famoso “borrón y cuenta nueva” su forma de recetear todo el órgano político bajo el defectuoso sistema electoral de Salta.

 

La viveza de quien en su discurso publicitario a dos años de asumir un Gobierno, con un gabinete que se da de cabezazos con la realidad, radica en considerar que hay una clase política, en la que quiere dejarse fuera, aunque sus propias palabras le hagan trampa: “que nos sentemos a la mesa a discutir los problemas de la gente y no de los políticos” saliéndose de ese espacio como si fuera impoluto a su propio cometido; la reforma parcial, restrictiva, unívoca y mezquina de la Constitución es SU tema político y no tocó en lo más mínimo las urgencias acuciantes de la población como: femicidios, crímenes violentos, acceso a la Justicia, Educación Intercultural, municipalización, trabajo genuino, crisis habitacional, acceso a recursos energéticos, entre otras problemáticas y derechos conculcados a la población.

Las mentiras que le carga a sus competidores electorales, no son más que el reflejo de su propia consciencia ante lo que fue otro error político de una gestión que lleva a Salta al borde del abismo institucional sin precedentes con incremento de las consecuencias que padecen los salteños y las salteñas de modo cotidiano.

La tan mentada reforma constitucional dejó ver la profunda anatomía de la cintura pélvica del Gobierno saenzista. Pues, sin acceso a la información pública, sin capacidad de debate, con restricciones a la prensa para estar en las reuniones de comisión y a puertas cerradas para la comunidad, lo que quedó en claro es cómo su espacio político se vale de la desinformación y el oscurantismo para tratar de dar base a un sector viciado de discurso de odio, separaciones y fragilidades que por lo pronto le hacen el juego más a las redes delincuenciales y a la pérdida de autoridad frente al crimen organizado con capacidad de avanzar en las abandonadas áreas de frontera, en las zonas rurales con el desmonte, en las zonas más pobres de la periferia capitalina detrás de un gran enemigo como lo es el narcotráfico y las áreas liberadas.

Salta peligra con la pobreza estructural tan nombrada pero no resuelta, pues en el fétido caldo de las circunstancias, el Poder Judicial se correo con un alto grado de corrupción en sus tribunales. No se ha cambiado mucho, pero la oposición a la que el Gobernador tildó de mentirosa, marcó la cancha para que 15 años de jueces en la Corte de Justicia no fueran posible, como tampoco sea posible la impunidad en el órgano de control conocido como Auditoría General de la Provincia. Todavía no hemos visto el final de esta historia y Ruperto salió a poner su enojo y su grito ante quienes no están dispuestos a agachar la cabeza.

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